A menudo, el descubrimiento de la evolución de algunos animales puede ser sorprendente. Antigüedades inimaginables, características curiosas y parentescos asombrosos. Es el caso de los manatíes, cuya historia de vida en el planeta Tierra es tan interesante como la de otros animales.

Las tres especies de manatí forman parte del orden Sirenia, de la familia Trichechidae y del género Trichechus. Por ende, los manatíes son nombrados “triquéquidos”. Los datos sobre la evolución de los manatíes son poco profusos, pero se sabe que son mamíferos acuáticos que al parecer evolucionaron a partir de mamíferos de 4 patas, los cuales caminaban sobre la superficie terrestre y paulatinamente se adaptaron a las condiciones del agua. Aunque la evolución de los cetáceos también sucedió a partir de animales terrestres, no tienen parentesco cercano con los sirenios.

Los registros fósiles indican que la presencia de los sirenios data de hace aproximadamente 50 millones de años, lo que coincide con el tiempo del Eoceno temprano. Otros científicos creen que los manatíes y los dugongos evolucionaron de mamíferos terrestres hace más 60 millones de años y otros más piensan que evolucionaron de algún herbívoro que vadeaba los cuerpos de agua.

Antiguos fósiles se han encontrado en la región del mar de Tetis, entre África y Eurasia, por lo que es probable que desde dicha zona se extendieran hacia América hasta el océano Pacífico y el mar Caribe. Otros antiguos fósiles fueron encontrados en Jamaica y pertenecieron a un animal Prorastomus, el sirenio más primitivo del que se tiene registro. Pezosiren, que también vivía en Jamaica, era un cuadrúpedo pero está clasificado como sirenio, pues podía permanecer en el agua y en la tierra, tal como los hipopótamos actuales. La familia Trichechidae pudo haber surgido en el Eoceno tardío o quizá a principios del Oligoceno.

Los antepasados de los modernos manatíes vivieron durante el Mioceno, época comprendida entre 23.03 y 5.55 millones de años atrás. En dicha época Sudamérica se aisló y la vegetación acuática, incluidos los pastos marinos, prosperó y proveyó favorables condiciones alimentarias para los sirenios. Esto, además del aumento de temperatura, propició también la diversificación de los sirenios y el asentamiento de los manatíes en América.

El primer animal reconocido como un manatí es el Potamosiren, que vivió en el Mioceno medio hace unos 15 millones de años o en algún tiempo comprendido entre los 13 y los 16 millones de años atrás. A diferencia de los modernos manatíes, el Potamosiren no podía sustituir sus dientes. De cualquier forma, para el Eoceno medio ya los ancestros de los triquéquidos pudieron asentarse en Sudamérica.

De acuerdo con el científico Roger Reep, del McKnight Brain Institute de la Universidad de Florida, en síntesis los manatíes evolucionaron de mamíferos herbívoros parecidos a cerdos que evolucionaron hasta adaptarse por completo al medio acuático. Gracias a la selección natural, el cuerpo adquirió mayores dimensiones para facilitar la retención de calor y a la vez, obtuvo un metabolismo mucho más lento que permitió un gasto menor de energía para moverse.

Las características físicas del manatí africano entrañan semejanza con sus ancestros; se presume su dispersión desde Sudamérica hasta África. Los manatíes del Amazonas pudieron descender de triquéquidos de algún cuerpo de agua aislado de América del Sur. Por su parte, los manatíes antillanos realmente exhiben una morfología similar a la de sus ancestros, pues no han experimentado cambios drásticos.

Quizá lo más curioso de la evolución de los manatíes es que sus parientes más cercanos son los elefantes. ¿Sabes por qué? Aunque no encuentres mucha semejanza entre un mamífero marino con aleta caudal y un enorme mamífero terrestre de gruesas patas, se han realizado análisis bioquímicos que arrojaron resultados increíbles: los sirenios están emparentados con los elefantes, los damanes y los cerdos hormigueros. De hecho, los elefantes y los manatíes están incluidos en el clado Tethyteria; ambos poseen molares que se mueven hacia adelante y un corazón con forma circular.

Los 4 animales anteriormente mencionados conforman un grupo de “subungulados”, palabra que hace referencia a los animales que caminan apoyándose en los dedos, los cuales generalmente están protegidos por una pezuña. Los científicos creen que pudieron tener un ancestro ungulado, ya que comparten la presencia de uñas (sí, el manatí tiene uñas con excepción de Trichechus inunguis) y la carencia de un hueso en el cuello.

El mundo animal es vasto y aunque la información sobre la evolución de los manatíes no sea extensa hasta el momento, todo apunta a una mejor comprensión de su vida y su historia en la Tierra.